Adiós al "peor presidente de la historia".Los historiadores lo tienen claro: 107 de 109 consultados en Estados Unidos, incluidos los académicos más prestigiosos, consideran un fracaso la presidencia de George W. Bush. Y el 61% lo califica como "el peor presidente de la historia del país". Los periodistas piensan lo mismo: la catarata de libros publicados en español coincidiendo con su marcha hace un balance catastrófico de su presidencia. Cada uno pone el énfasis en un ángulo distinto, pero la conclusión es siempre lamentable. Y el cuadro global resultante, sobrecogedor.
Jacob Weisberg, jefe de redacción de Slate, considera tan obvio que la presidencia de Bush es la peor de la historia que no pierde ni un minuto en intentar demostrarlo, sino que se centra en tratar de saber por qué se llegó al desastre. La tragedia Bush busca la explicación en Freud y en Shakespeare y bucea en los resortes psicológicos que han llevado a la "pesadilla": la hipótesis es la pugna del hijo por superar al padre. Para ello, se rodea de una "familia alternativa" que en muchos casos aspira a desarrollar los ambiciosos planes que Bush padre había vetado. La tragedia sería doble: para el propio presidente y para los millones que han padecido sus acciones en todo el mundo, empezando, claro está, por su propio país. El hombre clave, según este análisis, es Karl Rove, ignorado por el padre y despreciado por el hijo, al que sin embargo maneja sin problemas desde la sombra.
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