
Hasta las torres más altas pueden resquebrajarse, y parece que las mansiones llenas de champán y conejitas también. Christine Hefner, la principal ejecutiva del grupo Playboy, suelta las riendas del imperio en mitad de una grave crisis. Bajo la tutela de la hija mayor de Hugh Hefner -el fundador, famoso por haber conseguido que durante las últimas décadas le admitieran en cualquier sarao vestido con un batín de seda- la marca ha alcanzado lo que parece su cénit: 24 ediciones en todo el mundo, venta de imágenes eróticas en Internet y por teléfono móvil, lencería, canales de televisión pornográfica, perfumes... Pero la revista, el negocio fundamental, cada vez vende menos, y amenaza con arrastrar al resto del imperio.
Christine Hefner anunció esta semana que abandonará el conglomerado Playboy Enterprises Inc. a principios de 2009. La emperatriz del erotismo, de 56 años, nació del matrimonio de Hugh Hefner con Mildred Williams, una compañera del instituto; su siguiente esposa fue la conejita del año 1972, Kimberley Conrad. A Hefner siempre le ha gustado repetir que su evolución encarna el auténtico sueño americano.
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