viernes, 25 de noviembre de 2011

Cero vieolencia

Rosa Esther había soportado resignada los golpes y ofensas de su esposo hasta que la ira de él se extendió hacia el hijo de ambos, que para entonces tenía un año y cinco meses de edad.

Cuando vio que su pareja, después de agredirla pegándole una plancha caliente en el vientre cinco veces, la emprendió a golpes contra su niño, ella decidió que ese sería el último día que viviría como víctima de violencia.

Hoy Rosa Esther se cuenta entre las que lograron liberarse de esa agonía. “Sí se puede”, afirma, antes de contar su historia al equipo de elCaribe que la visita a su lugar de trabajo. “Hay que enfrentar la situación con firmeza y perseverar.

Una vez que te decides no puedes echar para atrás”, agrega.La joven, de 29 años, sostiene que el primer paso es reconocer el problema y buscar ayuda.

Ella acudió a la Fiscalía de Baní a poner la denuncia y, como no actuaron rápido, se dirigió a una Unidad de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar y Delitos Sexuales en el Distrito Nacional y, también, al Ministerio de la Mujer, donde recibió asistencia legal y médica gratuita. “A mi hijo y a mí nos llevaron a una casa de acogida, ese lugar para nosotros fue el cielo”, dice.

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